Última gran rivalidad del siglo XX. Jose Miguel Arroyo Delgado y Enrique Ponce Martínez. Joselito y Ponce han encarnado el último gran enfrentamiento taurino durante toda la década de los 90 y principios del 2000.
Ahora, a raíz de una interesante entrevista realizada a Joselito, nuestro amigo Victor -que espero también nos de su opinión- nos propone reflexionar, ayudados ya de la perspectiva que da la distancia, sobre esta rivalidad.
Tenemos que comenzar, con la seguridad, de que si bien esta rivalidad existe, es altamente matizable. Es una rivalidad personal, por así decirlo, pero no es una lucha de conceptos, no encarnan dos formas de entender el toreo, no luchan por proclamar unos cimientos; su concepción del toreo es la misma.
Intentamos explicarlo brevemente.
Los distintos estilos del toreo se pueden dividir en seis palos. Solo seis. Con sus subdivisiones. Encontramos por un lado el "estilo tradicional" donde podemos encontrar tres vertientes, los lidiadores sin repertorio (Ruiz Miguel), los lidiadores con repertorio, pero sin poder (Esplá), y los lidiadores completos, que siguen la escuela gallista. El segundo palo es el "estilo belmontino" (castellano, gitano o mexicano), el tercero es el "estilo de la escuela sevillana", el cuarto es el "estilo vertical" (perfeccionado por Manolete y en los últimos años por Vicente Barrera), el sexto es el estilo de los valerosos, pudiendo distinguir a los valientes con clase (Ojeda) o a los valientes feistas (Dámaso Gonzalez). Nos hemos saltado el más importante, el quinto palo, el "estilo neoclásico", donde podemos destacar un neoclasicismo esteta, donde encontramos a Joselito y el neoclasicismo poderoso, donde está el de Valencia. Cabe una verdadera competencia entre representates virtuosos de dos palos distintos, en los que se intenta proclamar la victoria de una base conceptual, de un modo de comprender una disciplina, una división férrea conceptual, que hace que los seguidores de uno no entiendan el arte del otro. Esto con Ponce - Joselito no pasaba. Juegan a lo mismo y lo trágico de la competencia es que al que le gusta un torero le gusta también el otro, lo único que cambia es el orden. A mi me preguntaron una vez "¿a ti, cual te gusta más?" dudé y dije uno. Los que estaban a mi lado dudaron y respondieron. A todas las personas les gustan ambos toreros. Luego uno te gusta mas. El otro te cae mejor. Uno es mas regular... mil matices, pero la rivalidad está difuminada.
Intento poner un ejemplo. Una rivalidad (clásica) es la de Joselito el Gallo y Belmonte. Ambos encabezaban dos estilos. Los seguidores de Joselito, poderoso, limpio, fácil, no entendían como a alguien le podía gustar un Belmonte que andaba todos los dias por los aires y parecia torpe ante el toro. Los seguidores de Juan no entendían un toreo tan limpio y tan fácil frente a la quietud del "pasmo de Triana", entregado, casi inmolándose en los pitones. No eran compatibles, y despertaban pasión en los tendidos. Por cierto, aunque Joselito el Gallo innovó en la técnica, la rivalidad la gano Juan, que dijo "el toreo, después de mi, es cuestión de estilo". Y acertó. Mas claro, Hoy el Fandi representa una linea y Morante otra. Ve rápidamente el lector que los públicos de uno y de otro no son compatibles. Si se diera la circunstancia (por falta de otros matadores, o por la división total del orbe taurino en partidarios y detractores de uno y de otro) de que fuera necesario coronar a uno por encima de otro, y para ello compitieran, seguramente el que ganara marcaría el toreo del próximo siglo, porque está imponiendo un concepto del toreo sobre otro.
¿Entonces Joselito y Ponce no tenían rivalidad? Por supuesto que si, pero era una rivalidad más personal, por ser el mejor, la misma rivalidad que podrían tener Cristiano y Messi, Alonso y Vettel o dos famosos arquitectos o abogados. "Solo" por ser el mejor, pero en la superficie. Los cimientos los comparten, y por tanto, no aportan nada al toreo.
Tenemos que decir, que como ya apuntábamos al principio, jugamos con la ventaja del tiempo, y con la ventaja del tiempo, a mi me parece innegable que la rivalidad la ganó Ponce. ¿y por qué? Pues muy sencillo, y yo se lo explico. Joselito no ha sido el mejor de su línea neoclásica esteta, en la que encontramos a nombres como Julio Robles, Manzanares, Antoñete y Ordoñez; pero si creo que Enrique Ponce ha sido el mejor en su linea neoclásica poderosa, compartiendo linea con diestros como Roberto Dominguez, Paco Camino, El niño de la Capea, o Jaime Ostos.
